RECETAS PARA LA CRISIS (1)



-Pasa, pasa- nos rozamos las mejillas con un beso frío- Fernandito está en el comedor. ¿Café?
-Sí, por favor-responde Manolo.

Tal vez se ha adelgazado un poco. Qué raro. Con los cocidos de garbanzos y las lentejas con chorizo, mejor dicho, los chorizos con alguna lenteja que prepara mi exsuegra, es difícil que mi exmarido, haya perdido peso. Ex, ex, ex....¡cualquier tiempo pasado fue peor! Yo que siempre he sido una buena samaritana le acompañaré el café con unos sobaos pasiegos no vaya a ser que mi Fernandito tenga una raspa en lugar de un padre. Lo que son las cosas, con lo que he luchado para que Manolo pusiera recta la curva de la felicidad, verduritas hervidas y ensaladas a totiplén para que no se hinchara como un globo y ahora enchufándole calorías por un tubo para que recupere el aspecto esférico. En el fondo, bueno, en la superficie, me jode que pasara de mí como de la mierda y ahora el tiparraco luzca un tipo más que presentable. No tendría que influirme, me debería dar igual, pero nastic de plastic, el bien de mi ex me jode. ¿Quedarán ascuas? Eso dice mi madre. Ni ascuas, ni brasas, ni pepinillos en vinagre, más sencillo, esperas que las cosas le vayan mal, buscas una autoafirmación, dejar claro a Manolo y al mundo que ha dejado pasar una mujer de bandera y que sufrirá cien años de maldición gitana por haberte desaprovechado. Gilipolleces, en el fondo no son más que eso, cuánto mejor le vaya a Manolo mejor para mí, más tranquila me dejará, menos me dará el coñazo, fíjate, hacía un tiempo que no aparecía por mi vida, sólo lo justo para los temas financieros, en cambio me montó una escenita con Jesús el otro día que para qué...

-Ya me he enterado- le suelto mientras dejo la bandejita con los sobaos en la mesita. Él está montándole un castillito a Fernandito y no levanta la mirada.- ¿Cómo ha sido, Manolo?
-La puta crisis. Doce años entregado a la empresa y mira, te levantas unas mañana como tantas otras, te llaman al despacho, bueno, a mí y a cuatro más. Lo sentimos mucho, la indemnización es esta y si te gusta bien y si no pues también. A la cola del paro...


Habla como si yo no estuviera, no se atreve a mirarme, está como avergonzado, supongo que es su orgullo de machito. Siglos y siglos de cromosomas fijados a hierro y sangre. El hombre es el que aporta el sustento de la familia y tiene derecho a todo porque para eso trabaja. La mujer a limpiar, fregar, cocinar, tratarlo como un rey, tener los churumbeles, criarlos, educarlos, padecerlos y aguantar en muchos casos los cuernos con elegancia y deportividad. Lo que es la vida, con lo que Manolito había llegado a despreciar mi puesto en la oficina. Puri, para qué tienes que soportarle al jefe tanta tontería, tú te quedas en casa y yo, tu maridito, tu jefe de personal con derecho a polvo saturday night fever te mantiene. Puri, para la miseria que te pagan. Puri, cómo que has salido tarde, no puede ser, día sí y día también, y encima nada de horas extras, eres tonta, cómo te dejas, y no te dan las vacaciones cuando a mí. Mira yo lo que cobro, mira la responsabilidad que tengo. Vengo cansado, haz la cena. Yo también trabajo, Manolo, joder, también estoy cansada. No es lo mismo, ande vas a comparar, ocho horas de rosco con ocho de atender el teléfono y estar tomando café con los representantes y los clientes.

-No te apures, seguro que encuentras algo pronto- me sale la vena consoladora.
-Está la cosa chunga, muy chunga, Puri.
-No será para tanto, no me seas pesimista- ni separados puedo separarme del rol de animadora profesional-. Esto son cuatro días...
-No, Puri, hay mogollón de transportistas en el paro, hay algunos que se han organizado para ir a los grandes almacenes de muebles baratos. Lo nunca visto, mendigando la faena.
-Bueno, Manolo, cuando hay crisis pues...lo que no puedes pretender es que te den el mismo curro que tenías, tendrás que aceptar lo que salga- ya le empiezo a apretar las clavijas porque me parece que él se cree que van a venir a su casa a buscarlo, por bueno, guapo y simpático...¡¡un huevo de pato!!
-Puri, yo no soy un moro, un negro o un chino, todavía tengo dignidad...¿vale?


Intuyo que si seguimos la discusión acabará como el rosario de la aurora. Fernandito, un rato de sabio, se me sube en la rodilla y me pide un achuchón. Luego estira la mano a su padre. ¡Qué joío! Los pobres críos, necesitan un padre y una madre. No entienden los malos rollos de los papis. Normal. Me entra un hielo por dentro del cuerpo. Puri que te conozco....no eres culpable, ¿de acuerdo? No empieces, el bichito que te trae la mala conciencia está picando a la puerta, será condenao. Puri, has hecho tu camino, y ha sido el mejor, la relación con Manolo tenía muy poquito futuro. Mejor sólos, que mal acompañaos.

-¿Qué tal con Lourdes?- no soy maruja ni nada.
-Y tú...con...cómo era...
-Yo he preguntado primera.
-Y yo después...
-Parecemos criaturas. ¿Te va bien?
-Psss....ahí estamos- no le veo mucho entusiasmo a Manolo que digamos-. Tirando.
-¿Qué tiráis?- le arrincono a mala leche.
-Es una expresión, mujer. ¿Y tú?
-Nada. No hay nada con Jesús, es un amigo.
-¿Con derecho a roce?- le brillan los ojos cuando me hace la pregunta.
-¿Qué si me lo follo?- mi recontrapregunta le hace cambiar la mirada lasciva por una indignada.
-Mujer...

Le da un sorbito al café y no repara en los sobaos. Fernandito vuelve con sus construcciones. Se produce un silencio entre nosotros. Ninguno acaba de encontrar ningún tema más. Yo conozco a Manolo como si lo hubiese parido. Viene con premio. Tiene que decirme algo que no me va a gustar.

-Puri , es que tengo un problema.
-¿Un problema? ¿Qué pasa, Manolo?
- Mientras que no encuentre trabajo...pues...
- Eso van a ser cuatro días- le intento trasmitir tranquilidad porque intuyo para donde pueden discurrir sus preocupaciones y creo que no me interesa. Manolito que vienes a venderme una burra y la burra no te la compro porque no me interesa.
-No, eso no lo sabes ni tú ni yo, yo ya he dado voces y nada. Que la cosa está muy chunga.
-Adónde vas a parar...
-Pues que los 400 euros que te paso por Fernandito...
-¡No me joas!
-Puri, no te sulfures que te conozco...es un aplazamiento, yo ahora tengo los mismos gastos pero no tengo ingresos.
-Pero te han soltado la mosca de la indemnización...
-Ya pero no me la voy a comer en cuatro días.
-¡Serás cabrón! O sea, para que el señorito no se coma la indemnización, una servidora se queda sin manutención. No me joas, tío, ¿lo has pensado tu solito? ¿o te ha ayudado Lourditas?
-Puri, por favor, que está el niño delante. Guardemos la compostura.Manolo, eres un mierda- se lo digo sin levantar la voz, bajito, con una cara de mala hóstia impresionante- Y siempre lo serás- me suena a cumpleaños feliz, carajo, me quiere guindar la pasta, el muy cabrito
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3 comentarios:

Mayte dijo...

Este capítulo, Jordi, es como si te metieras en las casas y en los dramas de muchas mujeres, te felicito por captar la psicología de los Manolos

merea222 dijo...

Siempre cortando el chorro donde más hace falta, no te fastidia....

rosi dijo...

Me kedo sin palabras....es tan real lo q escribes....he vivido esa escena indirectamente(por parte de una amiga)y es pa partirle la cara al manolo ese,porq seguro q pa ls cervecitas exará mano de la indemnización.
Q fuerte!! pero tan real...
besissssss

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